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¿AUTÓNOMO O SOCIEDAD?

¿AUTÓNOMO O SOCIEDAD?

No existe una fórmula matemática que permita determinar con total precisión el tipo de forma jurídica más adecuado para constituir tu empresa, pues depende de una serie de factores económicos, personales y comerciales. Pero sí, hay ciertas pautas y criterios que te pueden ayudar a la hora de elegir el tipo de sociedad que mejor se adecua a tus necesidades.

Los 7 criterios principales a tener en cuenta son:

a) Responsabilidad: La principal desventaja del empresario individual respecto a la S.L. es su responsabilidad ilimitada, ya que responde con su patrimonio personal por las deudas frente a terceros, mientras que la SL, como su nombre indica, es de responsabilidad limitada y por tanto sólo responde con el patrimonio de la sociedad.

b) Constitución de la empresa: los trámites y costes de constitución como autónomo son muchos más baratos y sencillos que los de una S.L. y el proceso es mucho más rápido, se puede hacer en un único día mientras que una sociedad puede demorarse entre 5 y 30 días.

c) Costes de gestión: el coste de gestoría de los autónomos suele ser bastante más bajo en el caso de los autónomos que en el de las Sociedades Limitadas, debido a que su contabilidad es bastante más sencilla. Además, desde la aprobación de la tarifa plana, durante el primer año y medio la cuota de autónomos es bastante más baja en el caso de un empresario individual que en el de una Sociedad Limitada, lo que se traduce en un ahorro de 3.500 euros.

d) Aportación económica: la creación de una SL exige aportar un capital social de 3.000 euros, mientras que como autónomo no es necesaria ninguna aportación. Ahora bien, ese capital social hay que depositarlo en el banco, obtener el resguardo correspondiente y a continuación se puede disponer de él para los gastos e inversiones del negocio, como explicamos en nuestro artículo cómo crear una SL.

e) Impuestos: el autónomo tributa por el IRPF, que es un impuesto progresivo, de manera, que con grandes beneficios el tipo a aplicar es mayor que en el caso del impuesto de sociedades, que es un impuesto con tipos fijos, en concreto del 25%. Pero cuidado, (esta ventaja sólo tendría realmente valor si parte de los beneficios fueran a dejarse como patrimonio de la sociedad). Si lo que quieres es llevarte todo el beneficio a casa para tus gastos personales, tendrás que tributar por tu nómina o por los dividendos que te lleves y al final queda más o menos igual.

f) Acceso a financiación bancaria: las sociedades limitadas tienen en principio una mayor facilidad para acceder a créditos bancarios, ya que las cuentas de estas formaciones empresariales son más claras y precisas, por lo que el hecho de ser una S.L siempre dará mayor confianza económica. Ahora bien, en ambos casos al final lo que es fundamental es el aval o garantía.

g) Imagen comercial: Las SL, ofrecen una imagen más profesional, de empresa más grande y solvente, por lo que a nivel comercial muchas veces son la opción más indicada.

Es aconsejable empezar como autónomo

Como conclusión, y salvo que haya motivos comerciales o financieros que aconsejen lo contrario (o que te interese asociarte con alguien) recomendamos iniciar tu actividad empresarial dándote de alta como autónomo y acogiéndote a la tarifa plana, la manera más sencilla y barata de empezar un negocio.

Una vez que la empresa tome buen rumbo y cuentes con una alta facturación, será el momento de cambiar a una sociedad limitada o sociedad limitada unipersonal (SLU).

Entrevista Onda 0 Alicante con nuestro Director Financiero Carlos Jiménez

http://goo.gl/EBHpVr